La salud reproductiva femenina en el ámbito de la obesidad mórbida

Se sabe que la obesidad contribuye a la anovulación, a irregularidades menstruales y a la sub-fertilidad. Además, las mujeres obesas que quedan embarazadas están sometidas a mayores riesgos.

La cirugía para la obesidad a veces puede restaurar la ovulación regular

Los estudios han demostrado algo tan reducido como un 10% de bajada de peso puede ser eficaz en la restauración de la ovulación regular y la menstruación. La cirugía para la obesidad mórbida suele ser muy exitosa para normalizar la menstruación. Por favor, recuerde que es peligroso quedarse embarazada después de la cirugía bariátrica hasta un período de dos años, dependiendo de la operación que haya tenido. Debe prestar una atención adicional en el uso de anticonceptivos después de su operación.Los estudios han demostrado algo tan reducido como un 10% de bajada de peso puede ser eficaz en la restauración de la ovulación regular y la menstruación. La cirugía para la obesidad mórbida suele ser muy exitosa para normalizar la menstruación. Por favor, recuerde que es peligroso quedarse embarazada después de la cirugía bariátrica hasta un período de dos años, dependiendo de la operación que haya tenido. Debe prestar una atención adicional en el uso de anticonceptivos después de su operación.

Es sabido que la obesidad contribuye a la anovulación, a irregularidades menstruales y a la sub-fertilidad. Además, las mujeres obesas que quedan embarazadas tienen un mayor riesgo de abortos espontáneos y complicaciones obstétricas, incluyendo hipertensión inducida por embarazo, preeclampsia, diabetes gestacional, macrosomía fetal y la mortalidad neonatal y materna. Los resultados para las sometidas a tratamiento de IVF son siempre peores para las personas obesas, y los hijos de mujeres obesas tienen un mayor riesgo de convertirse así mismo en obesos y de desarrollar más tarde en su vida enfermedades del corazón, diabetes y otras enfermedades metabólicas. Se cree que los complejos efectos de desregulación provocados por el exceso de peso sobre la producción de hormonas desempeñan un papel importante en muchos de estos temas.

Las Hormonas y la salud femenina

Las hormonas son mediadores químicos transmitidos por la sangre cuya función es regular funciones del cuerpo tales como el sueño, la digestión, el crecimiento y la actividad cardiovascular. En las mujeres también rigen el ciclo menstrual y la salud reproductiva. Las hormonas son secretadas por una serie de glándulas situadas por todo el cuerpo, conocidas colectivamente como el sistema endocrino.

La función reproductora femenina se rige por los ovarios, el hipotálamo y la glándula pituitaria. Su compleja relación se conoce como el eje hipotálamo-hipófisico-ovárico (HPO). Un ciclo menstrual normal comienza con la liberación de una explosión de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) desde el hipotálamo, que continuará liberando impulsos de la GnRH para regular la producción de hormonas durante todo el ciclo. La presencia de GnRH provoca que la glándula pituitaria produzca la hormona luteinizante (LH) y la hormona estimulante del folículo (FSH). Estas a su vez estimulan el crecimiento de múltiples folículos que segregan estrógenos en los ovarios, uno de los cuales eventualmente madurará y, tras un oleada de LH, liberará un óvulo. Después de la ovulación el resto del folículo, que ahora se llama el cuerpo lúteo, empieza a producir progesterona, junto con pequeñas cantidades de estrógeno, las cuales son esenciales para el mantenimiento y desarrollo del endometrio en preparación para la concepción. Cualquier interrupción en el eje HPO puede conducir a la infertilidad causando la anovulación, impidiendo la implantación o inhibiendo el desarrollo embrionario normal.

¿Cuáles son los efectos endocrinos de la obesidad?

La obesidad, y la obesidad central en particular, se asocian con alteraciones endocrinas significativas, que pueden conducir a enfermedades como la diabetes y la enfermedad del tiroides, así como influir en la fertilidad masculina y femenina. El tejido graso o adiposo es conocido por poseer actividad hormonal, secretando leptina adiponectina y estrógenos en el torrente sanguíneo.

Se ha observado que la leptina aumenta durante el embarazo en mujeres obesas y no obesas, pero su tasa de crecimiento es notablemente más lenta en las mujeres obesas. Es sabido que la hormona juega un papel clave en el desarrollo embrionario temprano, por lo que este efecto puede estar implicado en la tasa del aumento de abortos involuntarios y la susceptibilidad de la descendencia a una enfermedad metabólica o cardiovascular.

La adiponectina está implicada en numerosos procesos metabólicos, incluyendo la regulación de la glucosa y la conversión de la grasa almacenada en energía. Aunque es producida únicamente por el tejido adiposo, los niveles de adiponectina dentro de la corriente de la sangre son inversamente proporcionales a la masa adiposa, de tal manera que las mujeres obesas suelen mostrar niveles bajos de adiponectina. Los niveles reducidos de adiponectina en la sangre están asociados a enfermedades como la diabetes y afecciones del corazón, y también están vinculados a la reducción de la fertilidad debido al síndrome de ovario poliquístico (PCOS).

Se tiene conocimiento de que los bebés amamantados se benefician de un efecto protector contra el desarrollo de la obesidad y de trastornos metabólicos más tarde durante su vida. Aunque las razones de esto no se entienden en la actualidad, la investigación ha demostrado que la leche materna contiene altos niveles de adiponectina, y se piensa que la hormona puede desempeñar un importante papel en el control del desarrollo metabólico.

Se sabe que existe una relación inversa entre la adiposidad materna y las concentraciones de adiponectina en la leche materna y se ha postulado como un posible factor a tener en cuenta la tasa creciente de obesidad y trastornos metabólicos observada en los hijos de madres obesas. La obesidad también tiene un efecto perjudicial sobre la hormona prolactina, lo que lleva a una mayor probabilidad de retraso o disminución en la producción de leche en madres obesas, lo que provoca menores tasas de lactancia materna.

La función principal de la insulina en el cuerpo es la de estimular las células para absorber la glucosa de la sangre con el fin de mantener niveles saludables de azúcar. La obesidad es un factor de riesgo conocido respecto a la resistencia a la insulina, una afección en la cual las células se vuelven insensibles a la insulina, estimulando al cuerpo para producirla en mayor cantidad en un intento de reducir y mantener los niveles de azúcar en la sangre bajo control. Los altos niveles de insulina pueden deteriorar la función secretora de progesterona del cuerpo lúteo, y actuar sobre los ovarios para desencadenar la producción de testosterona y otras hormonas masculinizantes, conocidas como andrógenos. El aumento de la secreción de insulina también puede causar que el hipotálamo libere GnRH en mayores cantidades, lo que altera la producción de LH y FSH. Esta combinación de factores pueden tener un efecto devastador sobre la salud de la mujer y su fertilidad.

Síndrome de Ovario Poliquístico (PCOS)

Cuando se produce una excesiva producción de andrógenos en paralelo a la anovulación, se puede llegar a un diagnóstico de síndrome de ovario poliquístico (PCOS). El síndrome es muy común y se estima que afecta al 10% de las mujeres en todo el mundo. Las mujeres con PCOS a menudo tienen ovarios agrandados cubiertos por cadenas de quistes parecidos a perlas, pero la presencia de ovarios poliquísticos no es necesaria para cumplir con los criterios de diagnóstico para el PCOS y también es posible tener ovarios poliquísticos sin tener PCOS. Otros síntomas comunes incluyen el exceso de vello corporal (hirsutismo), el adelgazamiento del cabello en la cabeza y el acné.

En general, dos o más de los siguientes son necesarios para un diagnóstico de PCOS:

  • Anovulación, indicada por períodos irregulares, infrecuentes o ausentes de ovulación.
  • El crecimiento excesivo del vello facial o corporal y / o los resultados de los análisis de sangre que indiquen un elevado nivel de testosterona.
  • Una exploración con ultrasonidos que muestre que los ovarios poliquísticos.

Aunque la mayoría de las mujeres con PCOS padecen sobrepeso o son obesas, es posible tener PCOS con un índice de masa corporal dentro del rango normal, y no hay pruebas sólidas que sugieran que los factores genéticos juegan un papel importante en determinar quién desarrolla la enfermedad. El BMI está estrechamente asociado con la gravedad de los síntomas del PCOS, y la pérdida de peso es conocida por ser eficaz en la reducción de los síntomas y la restauración de la fertilidad. Sin embargo, la relación entre el PCOS y la obesidad es compleja y aún no se ha entendido por completo. La investigación indica que las mujeres con PCOS muestran una mayor resistencia a la insulina que las mujeres con un BMI equivalente, y un patrón de distribución de la grasa, que las que no tienen el síndrome, y se ha observado un aumento de tres a cuatro veces en el síndrome metabólico en mujeres con PCOS con respecto a la población general. Por lo tanto, se cree ampliamente que los factores metabólicos desempeñan un papel importante en la patogénesis de la enfermedad. Más recientemente, también se ha propuesto el papel de la adiponectina: los estudios han encontrado que las mujeres con PCOS muestran una disminución de los niveles de adiponectina independientemente de la resistencia a la insulina y otros factores metabólicos, y las posibilidades para usar la adiponectina como marcador biológico o tratamiento farmacológico para el PCOS concentran el foco de las investigaciones actuales en curso.

Mientras que la hipertensión, las enfermedades del corazón y los trastornos metabólicos son comunes en mujeres con PCOS, existen pruebas para apoyar una asociación directa entre el PCOS y aquellas enfermedades independientes del BMI, y es probable que la resistencia a la insulina sea un mediador clave. Sin embargo, se sabe que el PCOS está directamente asociado con la depresión y los cambios de humor, y al suprimir la ovulación durante períodos prolongados de tiempo también puede conducir a un cáncer de endometrio.

Efectos de la cirugía bariátrica sobre la salud femenina

La investigación ha demostrado consistentemente que la cirugía bariátrica es eficaz en la restauración de la ovulación y la fertilidad en las mujeres obesas en edad reproductiva. Por otra parte, en comparación con las mujeres obesas, las que han sido sometidas a cirugía bariátrica muestran una reducción del riesgo de complicaciones obstétricas y mejores resultados neonatales. El BMI previo a la cirugía no es predictivo de la tasa de éxito posterior en las mujeres que desean quedar embarazadas, lo que sugiere que el impacto de la obesidad sobre la fertilidad puede ser completamente reversible en muchas mujeres de las que se someten a procedimientos bariátricos.

Los datos relativos a las tasas de aborto espontáneo y los resultados para las mujeres que requieren tratamiento de IVF después de la cirugía bariátrica son escasos, pero un estudio informó acerca de tasas altas de embarazo en mujeres sometidas a tratamiento de IVF postoperatorio, y otro informó de tasas de aborto más bajas en las mujeres que se habían sometido previamente a un procedimiento bariátrico. La investigación también indica que puede haber un efecto preventivo en la transmisión de la obesidad mórbida a la descendencia de madres obesas que se someten a cirugía bariátrica antes de la concepción.

La cirugía bariátrica puede ser especialmente beneficiosa para las mujeres con PCOS, que suelen encontrar difícil el mantenimiento de la pérdida de peso a través sólo de modificaciones en su estilo de vida. Varios estudios centrados específicamente en la cirugía bariátrica para las mujeres con PCOS han encontrado que es habitual la ovulación espontánea, y muchas mujeres experimentan la restauración completa de la función menstrual normal después de la operación, de manera que la mayoría de las mujeres que son infértiles antes de la cirugía posteriormente son capaces de concebir y mantener un embarazo con éxito sin la necesidad de tratamientos de fertilidad adicionales. También se ha encontrado que se reduce el hiperandrogenismo, dando como resultado mejoras significativas en los síntomas relacionados, tales como el crecimiento del pelo no deseado y el acné.

La cirugía bariátrica con frecuencia puede conducir a la completa resolución de la hipertensión y enfermedades metabólicas en mujeres con PCOS. Las anormalidades de la insulina a menudo pueden ser mejoradas muy rápidamente después de la cirugía en mujeres en edad reproductiva, y las mejoras en la diabetes tipo 2 se presentan típicamente en proporción a la pérdida de peso. La investigación ha demostrado que el procedimiento Roux-en-Y bypass gástrico (RYGB) es particularmente eficaz en la normalización de los niveles de insulina en relación con los procedimientos restrictivos. Aunque hay pocos datos disponibles sobre los niveles de adiponectina postoperatorios en mujeres con PCOS en concreto, se sabe que los procedimientos bariátricos tienen un impacto positivo en los niveles de adiponectina en general.

Anticoncepción postoperatoria

Debe evitarse el embarazo durante los dos años siguientes a la cirugía bariátrica como precaución contra las complicaciones asociadas con el estado nutricional sub-óptimo de la madre, así como dar tiempo para que se produzca la pérdida de peso y que el peso se estabilice. Estos factores juegan un papel importante en el mantenimiento de la salud de la madre y el niño, y las deficiencias en nutrientes como proteínas, hierro, ácido fólico, calcio y vitaminas B12 y D pueden dar lugar a complicaciones fetales como defectos del tubo neural, bajo peso al nacer, hipocalcemia neonatal y raquitismo. Por lo tanto, es importante que las mujeres en edad reproductiva utilizan un método anticonceptivo adecuado durante ese tiempo, incluso si no han experimentado previamente problemas de fertilidad o irregularidades menstruales, ya que la disfunción reproductiva relacionada con la obesidad puede ser resuelta rápidamente después la cirugía.

Hay algunas pruebas de que los procedimientos malabsortivos, como el bypass gástrico, pueden afectar a la absorción de la medicación, pudiendo conducir a un mayor riesgo de fracaso anticonceptivo oral. Tanto los implantes subcutáneos como los métodos de barrera pueden ser una opción más segura para algunas mujeres. En última instancia, la opción más segura de anticoncepción depende de muchos factores que las mujeres deben consultar a su cirujano, quien puede tener en cuenta sus circunstancias individuales y asesorar en consecuencia.

  • Colon

    El colon contiene bacterias que ayudan a descomponer alimentos; es más corto que el intestino delgado pero de mayor diámetro.

  • Páncreas

    El páncreas es una glándula que forma parte del sistema digestivo así como un sistema hormonal que controla el azúcar.

  • Vesícula biliar

    La bilis almacenada en la vesícula biliar se libera cuando los alimentos grasos entran en el intestino delgado.

  • Estómago

    El estómago es un saco muscular que es importante para absorber alimentos y prepararlos para la posterior digestión.

  • Hígado

    El hígado produce bilis y es la primera parada para la mayoría de los nutrientes que son absorbidos durante la digestión.

  • Epiplón

    Epiplón es otra palabra para referirse a la capa de grasa que cubre a los órganos internos.

  • Intestino

    El intestino delgado es la parte del cuerpo donde se absorben la mayoría de los nutrientes de la comida ingerida.

  • Duodeno

    El duodeno juega un papel importante para controlar el vaciado del estómago en el intestino delgado.